mar

29

may

2012

Llega el ciclista eléctrico

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En el número 214 de la Revista Tráfico y Seguridad Vial de la DGT , que se puede descargar gratuitamente en este enlace, encontramos el siguiente artículo, obra de Carlos Nicolás Fraile.

 

 

Un invento centenario está ganando popularidad en los últimos años como medio para desplazarse por la ciudad, muy especialmente en trayectos de marcado desnivel o para personas de cierta edad o no acostumbradas a hacer ejercicio: es la bicicleta eléctrica, también conocida como “bicicleta de pedaleo asistido” y “pedelec”. Se trata, básicamente, de una bici con un pequeño motor incorporado de 250 vatios de potencia que, alimentado por una batería de litio recargable –como la de los teléfonos móviles móviles-, asiste al ciclista ‘multiplicando’ la fuerza de su pedalada y que se desconecta al llegar a cierta velocidad. La normativa es muy clara al respecto: en una bici eléctrica hay que dar pedales para que el motor no se desconecte. Además, en cualquier caso dejará de funcionar cuando el vehículo alcance los 25 kilómetros por hora (ver recuadro). “La bicicleta eléctrica era antes un ciclomotor encubierto”, asegura Albert Alumá, director de la Escuela de Conducción de RACC. En su opinión, “tiene todas las ventajas del mundo y es de gran ayuda para personas más mayores o con más peso. Algunos nos volvemos a plantear tener bicicleta”.

 

PARA EMPLEADOS.

Desde 2011, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (DAE), dependiente de Industria, apoya su implantación con ayudas para ayuntamientos y empresas, para uso de los empleados. Entre las comuni- dades autónomas, el Gobierno Vasco también está financiando parte del coste a los ciclistas interesados en adquirir una. “Tiene gran potencial. Amplía el rango de utilización de la bici normal en orografías difíciles. Lo ideal es que sea una alternativa para reducir el uso del vehículo de motor y un complemento al transporte público”, opina Ángel Cediel, técnico de Proyectos del Departamento de Transporte IDAE. Algunos ayuntamientos ya la han incorporado a su flota municipal. Las hay en Málaga y Alcobendas (Madrid). En esta última localidad, la policía local las usa para funciones de patrullaje; los concejales y empleados públicos, en sus desplazamientos laborales; y hay dos modelos de pequeño tamaño para enseñar seguridad vial a los escolares en el Parque de Educación Vial. También en algunos municipios de Cantabria, Correos las utiliza para los repartos. La Agencia Andaluza de la Energía tiene algunas para sus empleados, al igual que la Universidad de León. La bici eléctrica también se ha ‘colado’ en los sistemas de préstamo municipales. Ayuntamientos como los de Segovia, Guadalajara, Paterna (Valencia) y Torrent (Valencia), Lalín (Pontevedra) o Vigo las han incluido en sus flotas de bicicletas ‘públicas’. En Rivas Vaciamadrid (Madrid) el préstamo municipal de bicis es mixto y funciona desde octubre. Tiene 400 usuarios registrados y la mayoría prefiere la eléctrica –hay 30– sobre la convencional. “Queríamos un sistema para todo el mundo. La eléctrica es la preferida por los usuarios. En un municipio con pendientes como este ayuda a la gente mayor, o que no tiene costumbre, a que se desplace con más facilidad pues evita el cansancio y la sudoración”, explica Jorge Romea, técnico de Movilidad del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. “Es una forma de reducir las emisiones incentivando otras formas de transporte urbano. Y hasta el momento no ha habido ningún tipo de conflicto, la convivencia suele ser pacífica entre coches y bicis”.

 

Y PARA PARTICULARES.

La aceptación entre ciclistas también crece, especialmente entre los que se tienen que desplazar en ambientes más urbanos. Tania Kindling, consultora (37 años), es ‘ciclista eléctrica’ desde el verano. Dejó el coche cuando llegó a Madrid porque “era un infierno” y se pasó a la moto. Y ahora se ha pasado a la bici eléctrica. “Tardo casi lo mismo que en moto y es un placer moverse en bicicleta. No hubiera cambiado si no fuera eléctrica, con la bici normal es más cansado. No pensaba que había tanta diferencia entre las dos”. Sobre la circulación entre el tráfico urbano, asegura: “Ahora voy más tranquila, puedo circular al ritmo de los coches para que no me piten. Y además hago ejercicio y ahorro combustible. De todas las que he probado, es sin duda la mejor forma de moverse por la ciudad”. Julio Moreta, ingeniero de caminos (37 años), decidió cambiar el coche por la bici eléctrica, con la que hace 25 km de lunes a viernes. Lleva más de 10.000 acumulados. “Al principio pasé algo de miedo pero no he tenido ningún accidente. La gente suele ser cívica y educada”. Por encima del ahorro en tiempo y combustible, Moreta destaca que su salud ha sido la mas beneficiada. “He ganado en calidad de vida. Llego al trabajo contento, sin sudar una

gota. Y me voy a casa contento, sin ningún miedo al tráfico”. Entre los inconvenientes resalta dos: su elevado precio y la duración de la batería. Ciertamente, el mercado ofrece modelos de todo tipo, desde las muy básicas a partir de los 450€, a las más exclusivas, con precios entre 1.000 € y 4.000 €. La duración de la batería varía según el peso del ciclista, el uso y el recorecorrido, con una autonomía media de 20 a 60 km, aunque algunos modelos permiten recorrer más de 100. Como las de los móviles, la batería tiene caducidad: su vida útil de 600 a 700 cargas y una nueva cuesta de 400 a 600 €. “Se amortiza en un año”, afirma Luís Álvarez, gerente de Bybike. Según Álvarez, la mayoría de sus clientes que prueban las bicis eléctricas ven sus expectativas superadas. “Es más segura para circular por ciudad, te sientes menos obstáculo que con una normal, y origina menos estrés. Es el sustituto perfecto del coche en ciudad”.

 

“No hay otro medio tan barato“.

Fernando Granell, tiene 50 años y vive en Valencia. Hace ocho años tuvo un grave accidente de circulación en el que perdió una pierna. “Yo iba en moto y un coche pasó lanzado por una intersección. Me golpeó y cuando abrí los ojos ya no tenía pierna”. Desde entonces utiliza una prótesis para andar y dependía totalmente del coche. Hasta que probó la bici eléctrica. “Ha sido una buena solución para mi. Es ideal para hacer trayectos cortos por la ciudad. Y es más segura que la convencional porque es más rápida, te lanza hasta los 25 y puedes ir al ritmo de los coches. Hago entre 4 y 10 kilómetros diarios, hasta llevo una plegable en el maletero del coche por si aparco lejos. Es el futuro para el tráfico”. Fernando cita tres ventajas fundamentales de la bici eléctrica: higiene, salud y economía. “Conozco gente que hace hasta 30 kilómetros diarios y ahorra más de 200 euros mensuales en combustible. Una carga de batería cuesta 10 céntimos de euro y te permite recorrer 50 kilómetros. No hay medio de transporte, público p privado, tan barato”,asegura.

 

Todas NO son bicis eléctricas.

Se considera que es bicicleta eléctrica de pedaleo asistido siempre que cumpla dos condiciones técnicas:

  1. Un motor eléctrico auxiliar de potencia nominal continua máxima de 0,25 kilovatios.
  2. La potencia del motor se interrumpe cuando la velocidad del vehículo alcance los 25 km/h, antes si el ciclista deja de pedalear.

En caso contrario, el vehículo será de otra categoría –ciclomotor o motocicleta– y requerirá permiso de conducción y seguro obligatorio.

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